martes, 12 de mayo de 2015
Diálogos Con La Ventana XI
Taparla. Quisiera tapar el alma, o con un borrador borrarla, o dibujarle una mancha encima y que no se vea. O que sólo pueda vérsele ese lado hermoso, y no ese en el que se puede convertir. Recogerla, coger sus piezas asesinadas por la vida y evitarle la humillación de andar tambaleándose por ahí. O esconderle al cuerpo el secreto de que está andando sin equipaje.
La quiero hacer moverse, la quiero hacer girar pero sin que sufra de retorcijones que le duelen tanto, quiero pintarla de azul pero siguen resbalándosele sin efecto los pinceles de mis huellas, quiero cantarle una canción alegre pero sólo salen tristes. Quiero atajarla cuando corre a donde no sabe que hay precipicios. O al menos hacerla gritar que los espacios de calma en ella no han sido cerrados, que de pronto fue solo que un viento fuerte empujó la puerta y quedó trabada, pero no con seguro echado.
Pobre alma que empieza a levantar vuelo fuera de mi cuerpo y no quiere, y yo no quiero, pero estas noches se la llevan, como aprovechando que estoy dormida y que tal vez no siento, haciéndome amanecer con un pedazo menos de alma y un pedazo más de vacío.
Me está quedando un espacio negro, y un bicho de confusión me muerde los bordes, las esquinas débiles se van doblando como mi cuerpo se va contrayendo y queda encogido en este sofá, sin alma que explique qué es lo que lleva adentro. Crispados los dedos que usé para taparla y que cuando se quitaron, se dieron cuenta de que ya no estaba más ahí.
lunes, 16 de marzo de 2015
Fusión De Simples Descripciones Imposibles
“Algún día
te escribiré un poema que no mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga jazmines o magnolias.
Algún día te escribiré un poema sin pájaros ni fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.
Algún día te escribiré un poema que se limite a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas, algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones, con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.”
un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga jazmines o magnolias.
Algún día te escribiré un poema sin pájaros ni fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.
Algún día te escribiré un poema que se limite a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas, algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones, con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.”
Poemas de
amor 4 de Darío Jaramillo
Quisiera echar tu perfume al viento. Te pensaré en un poema y
escribiré tu cara para ver si puedo ir acercándome a describir tu olor, pasando
por tu piel pero corriendo el riesgo de perder las caricias. Tengo que
prestarle a mis palabras las largas noches de ensueño que pasé envuelta en una
sábana con aroma a ti, tengo que desorganizar mis recuerdos de tardes claras,
descomponer los abrazos de esos días; todo para escribir a qué hueles, para
escribir que puedo seguir escribiéndote aunque la vida nos traicione y nos dé
vueltas. Extenderé mis manos llenas de infinita memoria y entregaré todo lo que
en ellas haya a mis palabras. Tal vez me diga que es algo fácil mientras
adentro grite cuán difícil. Total, ya no soy yo la que habita mi cuerpo.
Pensaré por mucho rato, seguramente, tanto como en el que pierdo
mi ser entero pensándo-té. Me quedaré tan tranquila, tan sentada, tan sostenida
de cadenas que suenan a nocturnos, tan gratamente en este encierro, si un día fue
tu amor el que me hizo libre y morí de ansias de libertad. Tu olor quedará
escrito en papeles felices, así como lo leí yo escrito en algodón, sin vista,
sin gusto y sin tacto; intacto como el rastro de un ladrón.
Y todo estará listo, y tal vez llegues tarde y entonces no toques
la puerta y te vayas creyendo que me fui. Y yo estaré adentro, tan paciente, esperando
a que llegues para que llenes todos los rincones de mi casa de tu olor, todos
los rincones de mi cuerpo que se muere de tu amor.jueves, 19 de febrero de 2015
Tú Estás
Quisiera estar en los brazos de otro día, un día que no me obligue a hablar o a verme en un reflejo, o a caminar por ahí sin más rumbo que el de las hojas de un árbol viejo. Qué afán, que ansia ¡qué mudez! Estoy sin palabras otra vez... Otra vez.
Y ella, ella tiene la culpa. Culpable y bienvenida, porque no puedo dejarla y más pasan los días y más la amarro a mí... Olvidándome, y con ganas, de cómo deshacer un nudo.
Memoria mía, mía memoria; ese vicio tuyo de llegar cuando se va lo querido y disfrazarte de sombras conocidas en las noches me pesa en los ojos. Pesas más que mis olvidos y que las canciones que te consuelan.
En la sala bajaron las luces, y el piano no ha dejado de sonar. Amiga memoria, tú estás enamorada... ¿Me puedo sentar?
19 febrero 2015
Y ella, ella tiene la culpa. Culpable y bienvenida, porque no puedo dejarla y más pasan los días y más la amarro a mí... Olvidándome, y con ganas, de cómo deshacer un nudo.
Memoria mía, mía memoria; ese vicio tuyo de llegar cuando se va lo querido y disfrazarte de sombras conocidas en las noches me pesa en los ojos. Pesas más que mis olvidos y que las canciones que te consuelan.
En la sala bajaron las luces, y el piano no ha dejado de sonar. Amiga memoria, tú estás enamorada... ¿Me puedo sentar?
19 febrero 2015
martes, 30 de diciembre de 2014
Diálogos Con La Ventana X
Hola, querida amiga. Vuelvo a escribirte esperando volver a
encontrarte, porque si te perdiste, ya seríamos dos.
Antes de decirte cualquier cosa, debo advertirte que pasaré
frente a ti largo rato en silencio. Bueno, supongo que a eso estás ya
acostumbrada, pero hoy no es como las otras veces, hoy el silencio parece serlo
realmente y no sólo un montón de palabras y gritos reprimidos, hoy hay luces
brillantes fuera en la calle y las miro mientras callo, hoy no me comprendas,
ni me abraces, ni me hables; hoy sólo espera a que mi silencio acabe.
Como siempre, no sé exactamente a qué vine aquí, sé qué
cosas me trajeron pero no sé si vaya a contarlas. Cosas le pasan a todo el que
pasa por aquí, y esas cosas pasan y pasa que no sé si a las mías ya las dejé
pasar o las invité a pasar a casa. Pasa entonces que terminé aquí sentada,
pensando en ellas y en las mil preguntas con las que me llenaron la cabeza, y
sigo sin saber si la respuesta la tengo yo o me va a tocar ponerme bonita y
salir a buscarla. ¿Bonito, no? ¡Un enredo nuevo! (O el mismo, un poco más
grande).
Tal vez esté haciendo una nueva tregua con mis sentimientos,
pero esos bichos raros no se dejan de nadie, ni de mí que soy su dueña. Y no de
ti, de ti menos lo van a hacer. Tú, la afortunada que sólo se sienta a
mirarlos.
Apagaron las luces brillantes.
Podría estar horas pensando en todo lo que quiero escribir. Por
ejemplo, me puedo quedar contándote que tuve una madrugada tan oscura como una
cama no usada, o una tarde tan feliz como una luna de día; pero en mi criterio
no confiaría mucho dadas las circunstancias previas, ya sabes, esas de
caprichos y efusividades que tú conoces. Te propongo entonces lo mismo que ya
hemos hecho, quedarme aquí todas esas horas, con una rara sonrisa adentro para
cantarle a la felicidad disfrazada de tristeza y al desasosiego disfrazado de
tranquilidad… Y bueno, tú siempre has sido una de mis mejores compañeras para
cantar. Aunque siga siendo la loca que le escribe y le habla a una ventana… ¡Y que
ahora va a cantar con ella!
Ay, quedan todavía muchos suspiros por suspirar. Y ya esto
se acabó, así de simple como nunca fueron las cosas. Habrá que empezar a hacerles
caso a los poetas que en palabras preciosas, escriben versos que uno odia
porque dan cuenta de tantas verdades negadas, de tantas palabras que repite la
mente para tratar de hacerlas llegar al corazón. Quedará pendiente saber si lo
lograron o no.
Se acabó, ventana. Seremos las últimas en apagar las luces.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Remembranza Inadjetivable
Buen día. Ojalá hoy sea un buen día. Ojalá sea un día de escritos mañaneros, de sorpresas de "buenos días", ojalá la sonrisa inmediata del despertar no se borre sino hasta que el sueño la haga irse a esperar el día siguiente. Que suene un ballet contento y la vida se haga más tranquila en los segundos de una llamada.
Podría merecer cansancio este día, pero lo borraría una mirada esperada que se lleve los minutos uno a uno y se coma el día, y se coma el alma. Que se contente con nervios de esos que disparan chispas al estómago y la garganta; y se sepa por dentro, muy adentro, para no adivinarse por fuera. Sí, que sea un día como para usar un vestido rojo que rime con el corazón como riman las palabras altas con las pequeñas. Y se brille y se llore y las lágrimas se hagan letras desconocidas, frases impronunciables. Que las preguntas se hagan con papel para quedarse preguntadas en la memoria. De mesas, sillas, sonrisas y perfume.De viejos lugares conocidos, consentimientos con sentimientos conocidos.
Ojalá haya recuerdos de este día que no se puedan nunca ir, aunque después se añoren y hagan bajar la mirada, pero que haya memoria para guardar siempre la vida de este día de vida. Que se haga tarde en el día, y se vuelva a casa cuando ya la noche haya saludado regalando su mejor luna. Aunque no haya luna, aunque no haya tiempo ni reloj para contarlo, aunque no haya llaves para abrir la puerta, aunque no haya suficientes manos para dar todas las caricias que se quieren dar.
Y que al final, se gane la carrera... Y se pueda estallar a llorar.
...
Buen día. Ojalá hoy sea un buen día.
(Al final usé el jazz para algo mejor)
Podría merecer cansancio este día, pero lo borraría una mirada esperada que se lleve los minutos uno a uno y se coma el día, y se coma el alma. Que se contente con nervios de esos que disparan chispas al estómago y la garganta; y se sepa por dentro, muy adentro, para no adivinarse por fuera. Sí, que sea un día como para usar un vestido rojo que rime con el corazón como riman las palabras altas con las pequeñas. Y se brille y se llore y las lágrimas se hagan letras desconocidas, frases impronunciables. Que las preguntas se hagan con papel para quedarse preguntadas en la memoria. De mesas, sillas, sonrisas y perfume.De viejos lugares conocidos, consentimientos con sentimientos conocidos.
Ojalá haya recuerdos de este día que no se puedan nunca ir, aunque después se añoren y hagan bajar la mirada, pero que haya memoria para guardar siempre la vida de este día de vida. Que se haga tarde en el día, y se vuelva a casa cuando ya la noche haya saludado regalando su mejor luna. Aunque no haya luna, aunque no haya tiempo ni reloj para contarlo, aunque no haya llaves para abrir la puerta, aunque no haya suficientes manos para dar todas las caricias que se quieren dar.
Y que al final, se gane la carrera... Y se pueda estallar a llorar.
...
Buen día. Ojalá hoy sea un buen día.
(Al final usé el jazz para algo mejor)
lunes, 30 de junio de 2014
Cobardía
Después de mucho tiempo, llegó la contraparte, el opuesto; la cobardía. No
era algo para escribir planeado, pero creo que de alguna manera, estaba
destinado a aparecer. Algún día, hoy.
No hay seguridad de nada, y no sé si es un capricho de no tenerla o más bien que no me la han dado. Pero tengo como una cosita por dentro, de ver tanta gente por acá y por allá, y no saber si quiero lo que tienen, si añoro lo que tuve o si soy la más feliz del mundo con lo que tengo, aunque la respuesta me acose gritando que está muy clara, pero que yo no la dejo salir a veces, que la deje respirar más seguido. A dos pasos estoy de donde quiera estar, pero qué pasa que no camino, qué pasa que la mitad del cuerpo se va para un lado y la otra mitad para el otro.
Estoy empezando a sufrir los mismos síntomas del mismo mal, no me gusta, eso hay que decirlo, pero ¡Sí! ¡Parezco estar viviendo con él! Y le escribo como a todas las cosas que me machacan el corazón. ¡Hola! ¿Me abren? ¡Estoy tocando la puerta a este mundo de cobardes!
¿Será que sí? ¿Si tengo razones para decir estas cosas? Ay, ya ni siquiera sé, como siempre, como siempre que voy a decir algo y después aparecen palabras mejores y hasta más bonitas. Pienso sólo en lo que fue un día, en las vueltas de la vida que me han hecho escribir este título, en que puedo decir “¡qué ironía!” y no me van a comprender… Cosas que sólo un conocedor de estas letras entendería.
Y este corazón, bastante caprichoso, no quiere otra felicidad, ni otros ojos ni otras risas, y ahí si nos estamos viendo en un grave problema, les cuento, porque a veces parece convencer a la mente y termino terminando como loca gritando. ¿Y así dicen que las ausencias brillan? Pues esta la estoy viendo muy oscura.
Creo que así se llama todo esto, cobardía, como disfrazada de tristeza bien guardada, con muchas ganas pero la conciencia (más conocida en mi bajo mundo como miedo) puesta, con muchas ideas muy divertidas pero dejándolas caer por ahí con pesadumbre, con mucho por decir pero con prevención en los labios.
Porque la valentía volvió, pero ya no era tan amada como antes.
No hay seguridad de nada, y no sé si es un capricho de no tenerla o más bien que no me la han dado. Pero tengo como una cosita por dentro, de ver tanta gente por acá y por allá, y no saber si quiero lo que tienen, si añoro lo que tuve o si soy la más feliz del mundo con lo que tengo, aunque la respuesta me acose gritando que está muy clara, pero que yo no la dejo salir a veces, que la deje respirar más seguido. A dos pasos estoy de donde quiera estar, pero qué pasa que no camino, qué pasa que la mitad del cuerpo se va para un lado y la otra mitad para el otro.
Estoy empezando a sufrir los mismos síntomas del mismo mal, no me gusta, eso hay que decirlo, pero ¡Sí! ¡Parezco estar viviendo con él! Y le escribo como a todas las cosas que me machacan el corazón. ¡Hola! ¿Me abren? ¡Estoy tocando la puerta a este mundo de cobardes!
¿Será que sí? ¿Si tengo razones para decir estas cosas? Ay, ya ni siquiera sé, como siempre, como siempre que voy a decir algo y después aparecen palabras mejores y hasta más bonitas. Pienso sólo en lo que fue un día, en las vueltas de la vida que me han hecho escribir este título, en que puedo decir “¡qué ironía!” y no me van a comprender… Cosas que sólo un conocedor de estas letras entendería.
Y este corazón, bastante caprichoso, no quiere otra felicidad, ni otros ojos ni otras risas, y ahí si nos estamos viendo en un grave problema, les cuento, porque a veces parece convencer a la mente y termino terminando como loca gritando. ¿Y así dicen que las ausencias brillan? Pues esta la estoy viendo muy oscura.
Creo que así se llama todo esto, cobardía, como disfrazada de tristeza bien guardada, con muchas ganas pero la conciencia (más conocida en mi bajo mundo como miedo) puesta, con muchas ideas muy divertidas pero dejándolas caer por ahí con pesadumbre, con mucho por decir pero con prevención en los labios.
Porque la valentía volvió, pero ya no era tan amada como antes.
martes, 24 de junio de 2014
En El Cielo De Moscú
Amigo, no te
mueras. Óyeme estas palabras que me salen ardiendo.
Casi puede
oírse una banda marchando de lejos y casi puede verse el viento moviéndose al
ritmo de la tristeza, las calles tan llenas y tan solas de algún pequeño pueblo
de la gran Rusia, los generales yéndose y entre ellos, vos.
La mente la
tengo llena de los poetas que amabas, de las palabras que de ellos salen para
explicar este sentimiento mejor que yo, y decir, entre versos de sosiego, que
esta tristeza se muere por estar feliz, que esta falta se va a hacer más grande
y que el vacío de las historias que se quedaron sin ser contadas, lo van a
llenar las que en tu nombre escribiremos, mientras estás lejos pensando que es
pura tontería dedicarte tanta palabra, pero amando todas y cada una, celebrando
con cervezas, bailando como el marido de la peluquera, sabiendo y sin saber
bailar. Y yo celebrando acá ¿Celebrando qué? La vida y las tablas y el teatro
pequeño, supongo; aún con el dolor todavía arraigado, mi corazón como arco roto
de Stalingrado. Me estás haciendo y me harás siempre falta en el pensar que te
voy a ver mañana y nos vamos a reír de nada importante. Adiós, hacedor de ilusiones. En esta alma rusa quedaste vos,
en esta nueva y maravillosa forma de ver la vida.
Tal vez siga
encontrándote en textos y en personajes ocultos que van tras la pista de tus
pensamientos, y tal vez sea ahí donde vas a tener más vida que nunca, en el
papel de soñador de grandes obras, de constructor de sociedades libres. En Igor,
En Werner Heisenberg, En Edipo y en Filomena.
Ya, sin
remedio, me hiciste a la felicidad infinita de un teatro verdadero, y me
dejaste plantada en este escenario que levantaste entre diminutos sueños que la
existencia te dejó hacer grandes, y no me quiero ir. Mucha mierda, y mucho
teatro en el lugar donde estés.
Gracias,
porque mis sueños son más grandes, porque ya sé leer, por el amor a lo clásico,
por Chéjov y sus comedias, por las manos del libro de Zweig que me recuerdan a las tuyas, porque tengo una esperanza y un alma que quiere
cambios en este mundo, porque vivo en una
casa inmensa que guarda tu voz por
todos lados. Gracias por ese grito de pasión estallando,
A Moscú, A
Moscú, A Moscú ¡A Moscú!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




