Sueño tranquilo.
Aire que renueve y deje todo fresco, como si nunca hubiese respirado antes, como si yo
no supiera lo que es volver a la vida con tan solo un respiro. Aire que me llene, que se me vaya y me traiga otra tanto. Un poquito lleno de calor, un poquito lleno de distracción y deleite. Me sé dueña de sensaciones inmortales, soy el centro de días con olor a tardes a simples y pasajeras. Hay risas que tienen mi nombre, yo misma lo escribí en ellas, precisamente para no olvidarlas nunca ni dejar que las olviden, yo no quiero que las olviden.
Soñar, flotar, hablar, descansar. Que estén conmigo mis placeres y se amarren a mis nervios; que las noches locas, locas noches se vuelvan verdad en mis pasos, así de pesados y así de lentos, pero tan verdaderos que traspasan los límites del sentir. Así de altos. Sí. Altos ¡Ja!
Yo no sé ¿La verdad? ¡Yo no sé nada! Dejo que mi cabeza se pierda un poco por aquí y un poco por allá, que mi vista se dirija a donde quiera dirigirse… Eso sí, que sea al lugar que más feliz la haga.
Ando detrás de un momento de banalidades eternas, felicidad cautivante y simplezas atrapantes, así como para vivir la impotencia al revés, apretándole la mano al tiempo para que no corra. Como esos momentos que no se buscan es como lo estoy buscando, para colmar el aire de buen humor, que mi cuerpo responda a lo que mi querer llama, que se pare firme pero sin ir corriendo, tan sólo caminando despacio para alcanzar una risa volátil.
No voy a usar las más bonitas palabras, eso no es necesario. De todo, no hay nada que no pueda decirse, no hay razón para buscar el lugar, la esquina perfecta; cualquier parte estaría bien, al final no importa lo que me rodee, de eso no me voy a acordar. Mejor pienso en lo que quiero y siento lo que pienso, conmociones que no pesan, es confuso como para reírse, llenan pero no pesan… Y dejan el alma completamente cargada.
Todavía falta, mucho falta. Soy puntos suspensivos que no saben, que no esperan, que no anticipan; que tan sólo se dedican al arte de las ideas incompletas e incompletamente hablan. Quizá no haya título más adecuado. Aquí dejo mi liberación entre líneas como muchos otros escritos a lápiz. No es nada muy grande, pero es algo lindo, lindo para mí y eso me basta.
¿Podemos perder el tiempo un ratico?
martes, 2 de abril de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
Decir Una Caricia
Qué más podría hacerse desde esta posición tan cercana y tan lejana. Es eso, nada más que eso, no por no querer sino por no poder; es que ni aquí ni allá se encuentran formas coherentes de ordenar las ideas; y la verdad, callar no siempre ha resultado mal. Callar da paso a lo sublime, callar desarrolla el placentero sentido de la vista a otros ojos, callar hace que se escuchen los gritos.
Decirla porque de no ser así sería ligeramente más difícil y seguiría caminando en círculos con las manos separadas; porque quiero saber cuál sería la respuesta; porque tengo ganas, muchas ganas de saber muchas cosas, pero sólo así podría preguntarlas perfectamente en una noche oscura. Pregunta suave, lenta, amorosa...
Mi corazón le está hablando a la lluvia, le está diciendo sus más grandes añoranzas, y al lado suyo está temiendo el olvido, por eso quiere acariciar oídos, porque así estaría tranquilo y podría decir algo a quien realmente quiere decírselo.
Amo y quiero, tan inmensamente como si no existiera amar ni querer, de una forma tan grande que hay algo por decir hasta en mis más recónditas esquinas y el dolor de no decir nada está ahogando poco a poco todo lo que tiene saberse, lo que necesito que sepan y lo que necesito saber, así que lo que estoy buscando es tener un momento para saciar las ganas y el desasosiego, para merecer el sonido de una risa, para que todo esté bien, que todo esté muy bien.
Yo creo que eso es lo que ahora puedo hacer, luchando por lo más pequeño tal vez alcance lo más grande, además me siento capaz... Y si no lo soy, pues entonces voy a serlo, es mi forma de proteger mis sueños. Para calmar el deseo de escuchar algo de allá hacia acá, para volar por un momento, para tener la mente en blanco, para conversar. Para eso, decir una caricia.
martes, 19 de marzo de 2013
Si Extrañar Tuviera Forma
Si extrañar tuviera forma, tendría la forma de mis ojos cuando te piensan,
tendría forma de lágrimas que se secan.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de tarde desgastada, tendría forma de manos entrelazadas.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de cama ancha, tendría forma de besos como avalanchas.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de diez y nueve, de veintinueve, de falsa nieve.
Si extrañar tuviera forma tendría forma de tres o cuatro, pero nunca de dos; forma de angustia apaciguada por tu voz.
Si extrañar tuviera forma, tendría la forma del amor; tendría la forma que en una tela, un olor.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de beso en la frente; tendría forma de grito silente.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de bandera blanca y rosa roja, de una mirada que a la piel sonroja.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de lente empañado, tendría forma de papel arrugado.
Si extrañar tuviera forma, sería la tuya.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de tarde desgastada, tendría forma de manos entrelazadas.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de cama ancha, tendría forma de besos como avalanchas.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de diez y nueve, de veintinueve, de falsa nieve.
Si extrañar tuviera forma tendría forma de tres o cuatro, pero nunca de dos; forma de angustia apaciguada por tu voz.
Si extrañar tuviera forma, tendría la forma del amor; tendría la forma que en una tela, un olor.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de beso en la frente; tendría forma de grito silente.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de bandera blanca y rosa roja, de una mirada que a la piel sonroja.
Si extrañar tuviera forma, tendría forma de lente empañado, tendría forma de papel arrugado.
Si extrañar tuviera forma, sería la tuya.
jueves, 28 de febrero de 2013
Con Música De Fondo
Hay momentos en los que entiendo todo y sé cabalmente a dónde van las cosas y puedo estar bien con eso, puedo reír e ir de aquí para allá sintiéndome tranquila, yo puedo sentirme tranquila en ocasiones, después pienso en si estamos nosotros tranquilos, y llega eso de querer borrar todo lo que ya escribí ¡se pierdan las palabras que se pierdan! Me voy quedando de a poco con todas las cosas que pienso cuando no pienso en nada, con lo que me rodea. El problema es que las letras no emiten sonidos, al menos las mías no, las mías sólo son capaces de emitir recuerdos.
A mis manos se les olvidó qué hacer cuando quieren decir algo. Cuando quiero escribir se me olvidan las palabras y cuando quiero hablar las tengo todas, más que palabras tengo lágrimas, pero ni siquiera hay tiempo para que ellas salgan, eso es lo que por un fugaz instante me hace pensar que ya debo dejar de tener momentos sola, porque sólo me hacen esto, esto que me llueve por dentro.
Tengo muchas cosas por decir y las encuentro entre mis espacios vacíos ¿Qué pasa si lo tengo todo muy claro pero tengo un miedo inmenso de decirlo? No sé exactamente por qué, no me lo preguntes, es por lo que ya he dicho, yo no entiendo pero quiero entender, porque imagino que entendiendo algo se aliviaría, alguna parte de todo esto que ya ni sé cómo llamar.
Es inevitable sentir tu pesada lejanía, aunque sepa muy bien el porqué y al mismo tiempo no tenga idea, lo que me preocupa es que me distraje y ya no concibo cuántas cosas de ti pueden caber en mí y cuántas frases en mi cara pueden empezar en la tuya. Yo sé que me conoces y que estoy dentro de ti, no sé hasta dónde he alcanzado a llegar, más lejos que otros idealizo al pensar; me has dejado estar allí tan insoportablemente frágil como me reconoces, pero recuerdo perfectamente lo que tú ya no pareces recordar, y es eso lo que me mata, que yo sé quién fui y tú a veces pareces no saber ni siquiera quién soy.
Quédate un momento así. Así tan tiernamente como alguna vez tiernamente fue. Con esa comodidad, lejana comodidad de las horas que ya no vuelven.
¡Quiero sonrisas! ¡Quiero ser capaz de despertar sonrisas! Soy tan feliz que sé que puedo provocarlas… Con mente, alma y corazón desgastados quiero ayudarte, pero entiende por favor que ya me he empezado a volver débil, o se han avivado en mí las inseguridades; me mantengo parada pero sabes que pido un día, tan solo un día para no estarlo.
Cuando llego a ti por algún lado veo cansancio, agotamiento, desdén, hastío... Tienes amor presente y también distante, tienes miradas y palabras demasiado efímeras, respuestas mecánicas. Estamos. No sé dónde, pero estamos. Y adentro tenemos lo mismo pero muy diferente. Tan manipulado, cambiado, tocado y afectado. Por qué te me fuiste así... Por qué parece que quisieras que yo me fuera igual... Aunque sólo lo parezca, por qué así tiene que parecerlo…
No sé... No sé... Pienso pero no llego a nada, porque ninguna respuesta la puedo encontrar sola, en vez de encontrar razones he encontrado preguntas y empiezo a necesitarte, para que me hables de lo que sea pero que me hables. No sé y tal vez no vaya a saberlo. Tal vez por ahí siga rondando indeseada la sensación de no ser suficiente, tal vez no sepa que quieras y vuelva a mis errores distraídos e inconscientes en medio de mis a veces fútiles esfuerzos, tal vez me quede parada en los momentos en los que sólo puedo pensar en qué es lo que hice bien y qué es lo que hice mal, porque a eso me llevaron las grandes ganas de encontrar una letra que fuera realmente para mí.
Quiero ser una razón importante y sentir tus ganas de estar a mi lado al menos por un rato, no como si diera lo mismo allí o a diez metros. A mí no me hace falta escucharte para saber de ti, me basta verte y yo no te veo sólo con mis ojos, ni tampoco creo que tú me veas sólo con los tuyos, yo creo que con todo lo que tenemos dentro desde siempre entendemos lo que es querer estar y nada más, acompañados de poemas que hablen solos y que no lo digan todo, pero sí lo necesario. Yo te escucho con mi vista, te siento con mis manos y te beso con la mirada... Al menos he querido hacerlo.
Perdón. Simplemente me dan ganas de pedir perdón. No sé si solamente a ti, no sé si a mí o a las mismas circunstancias, pero ahí está, perdón. Por los silencios y en otras veces, por la falta de ellos.
No sé si tanta emoción es sólo pensamiento, o si tanto pensamiento se me volvió emoción… ¡Pues yo también lloro y lloro a mares! ¡Lloro tanto como cosas en ti mueren! ¡Lloro porque no encuentro mis letras y en ti las tenía guardadas!
Es cierto. Ya sé que de todos tus pensamientos y dolores entiendo poco, es cierto también que tú me haces entender poco con lo que puedes, pero sin escucharlas tus penas son las mías, hasta allí donde pueden serlo y donde puedo ser yo el lugar en el que la tranquilidad rehace sus pasos, donde puedo ser yo la risa que interrumpe la tristeza. Supongo que se me ha dado mucho tiempo para intentar, y he intentado con fuerzas que no sabía que tenía, mis ojos con paciencia te han mirado con el mismo amor de siempre mientras que me doy cuenta que de esas penas ya salieron unas que de verdad son mías.
Te dije que estoy siempre a tu lado, pero lo importante es que te lo dije como nunca se lo he dicho a nadie. Ambos sabemos y supimos juntos que no podemos asegurarnos nada, y ahora se siente que la sentencia se hace verdadera, mas ahí sigo yo sosteniéndome en mi tal vez alocada idea de intentar, porque mi corazón desde allá me grita que los dos queremos hacerlo y no solo yo. No sé si sea esa una realidad o uno de mis deseos, pero así quisiese yo que estemos, intentando y riéndonos de amor mientras lo hacemos. Deberíamos demostrarnos que somos tan fuertes como dijimos que seremos. Espero me ames, espero que aún con todo tengas alientos de hacerlo.
Tal vez esto sea explotar, tal vez más grandemente de lo que debería, pero es lo que necesito, es lo que vengo necesitando, palabras que no sean más que nostálgicas. Y a quién voy a decírselas más que a ti. Espero comprendas. Y espero sigas sabiendo cuánto te amo.
A mis manos se les olvidó qué hacer cuando quieren decir algo. Cuando quiero escribir se me olvidan las palabras y cuando quiero hablar las tengo todas, más que palabras tengo lágrimas, pero ni siquiera hay tiempo para que ellas salgan, eso es lo que por un fugaz instante me hace pensar que ya debo dejar de tener momentos sola, porque sólo me hacen esto, esto que me llueve por dentro.
Tengo muchas cosas por decir y las encuentro entre mis espacios vacíos ¿Qué pasa si lo tengo todo muy claro pero tengo un miedo inmenso de decirlo? No sé exactamente por qué, no me lo preguntes, es por lo que ya he dicho, yo no entiendo pero quiero entender, porque imagino que entendiendo algo se aliviaría, alguna parte de todo esto que ya ni sé cómo llamar.
Es inevitable sentir tu pesada lejanía, aunque sepa muy bien el porqué y al mismo tiempo no tenga idea, lo que me preocupa es que me distraje y ya no concibo cuántas cosas de ti pueden caber en mí y cuántas frases en mi cara pueden empezar en la tuya. Yo sé que me conoces y que estoy dentro de ti, no sé hasta dónde he alcanzado a llegar, más lejos que otros idealizo al pensar; me has dejado estar allí tan insoportablemente frágil como me reconoces, pero recuerdo perfectamente lo que tú ya no pareces recordar, y es eso lo que me mata, que yo sé quién fui y tú a veces pareces no saber ni siquiera quién soy.
Quédate un momento así. Así tan tiernamente como alguna vez tiernamente fue. Con esa comodidad, lejana comodidad de las horas que ya no vuelven.
¡Quiero sonrisas! ¡Quiero ser capaz de despertar sonrisas! Soy tan feliz que sé que puedo provocarlas… Con mente, alma y corazón desgastados quiero ayudarte, pero entiende por favor que ya me he empezado a volver débil, o se han avivado en mí las inseguridades; me mantengo parada pero sabes que pido un día, tan solo un día para no estarlo.
Cuando llego a ti por algún lado veo cansancio, agotamiento, desdén, hastío... Tienes amor presente y también distante, tienes miradas y palabras demasiado efímeras, respuestas mecánicas. Estamos. No sé dónde, pero estamos. Y adentro tenemos lo mismo pero muy diferente. Tan manipulado, cambiado, tocado y afectado. Por qué te me fuiste así... Por qué parece que quisieras que yo me fuera igual... Aunque sólo lo parezca, por qué así tiene que parecerlo…
No sé... No sé... Pienso pero no llego a nada, porque ninguna respuesta la puedo encontrar sola, en vez de encontrar razones he encontrado preguntas y empiezo a necesitarte, para que me hables de lo que sea pero que me hables. No sé y tal vez no vaya a saberlo. Tal vez por ahí siga rondando indeseada la sensación de no ser suficiente, tal vez no sepa que quieras y vuelva a mis errores distraídos e inconscientes en medio de mis a veces fútiles esfuerzos, tal vez me quede parada en los momentos en los que sólo puedo pensar en qué es lo que hice bien y qué es lo que hice mal, porque a eso me llevaron las grandes ganas de encontrar una letra que fuera realmente para mí.
Quiero ser una razón importante y sentir tus ganas de estar a mi lado al menos por un rato, no como si diera lo mismo allí o a diez metros. A mí no me hace falta escucharte para saber de ti, me basta verte y yo no te veo sólo con mis ojos, ni tampoco creo que tú me veas sólo con los tuyos, yo creo que con todo lo que tenemos dentro desde siempre entendemos lo que es querer estar y nada más, acompañados de poemas que hablen solos y que no lo digan todo, pero sí lo necesario. Yo te escucho con mi vista, te siento con mis manos y te beso con la mirada... Al menos he querido hacerlo.
Perdón. Simplemente me dan ganas de pedir perdón. No sé si solamente a ti, no sé si a mí o a las mismas circunstancias, pero ahí está, perdón. Por los silencios y en otras veces, por la falta de ellos.
No sé si tanta emoción es sólo pensamiento, o si tanto pensamiento se me volvió emoción… ¡Pues yo también lloro y lloro a mares! ¡Lloro tanto como cosas en ti mueren! ¡Lloro porque no encuentro mis letras y en ti las tenía guardadas!
Es cierto. Ya sé que de todos tus pensamientos y dolores entiendo poco, es cierto también que tú me haces entender poco con lo que puedes, pero sin escucharlas tus penas son las mías, hasta allí donde pueden serlo y donde puedo ser yo el lugar en el que la tranquilidad rehace sus pasos, donde puedo ser yo la risa que interrumpe la tristeza. Supongo que se me ha dado mucho tiempo para intentar, y he intentado con fuerzas que no sabía que tenía, mis ojos con paciencia te han mirado con el mismo amor de siempre mientras que me doy cuenta que de esas penas ya salieron unas que de verdad son mías.
Te dije que estoy siempre a tu lado, pero lo importante es que te lo dije como nunca se lo he dicho a nadie. Ambos sabemos y supimos juntos que no podemos asegurarnos nada, y ahora se siente que la sentencia se hace verdadera, mas ahí sigo yo sosteniéndome en mi tal vez alocada idea de intentar, porque mi corazón desde allá me grita que los dos queremos hacerlo y no solo yo. No sé si sea esa una realidad o uno de mis deseos, pero así quisiese yo que estemos, intentando y riéndonos de amor mientras lo hacemos. Deberíamos demostrarnos que somos tan fuertes como dijimos que seremos. Espero me ames, espero que aún con todo tengas alientos de hacerlo.
Tal vez esto sea explotar, tal vez más grandemente de lo que debería, pero es lo que necesito, es lo que vengo necesitando, palabras que no sean más que nostálgicas. Y a quién voy a decírselas más que a ti. Espero comprendas. Y espero sigas sabiendo cuánto te amo.
sábado, 16 de febrero de 2013
Después De La Fiesta
(De Julio Cortázar)
Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Así Debe Sentirse
Eso que hoy está creciendo de a poco, eso que suena como a risas, eso que está aún buscando palabras, eso que no se cambia por nada, eso que tiene cubierta de chocolate y chantillí con milo, eso que habla en argentino, eso que aguanta madrugadas, eso que canta poemas… Eso tiene nombre propio.
Amar, amar, amar; y hacerlo desenfrenadamente. Tener besos y abrazos que se quedan en mí todo el día dibujando sonrisas que todos tratan de entender pero nadie logra hacerlo. Cuánta felicidad puede caber en dos palabras… Mucha tal vez, tanta que no puede ni mencionarse cuando se está hablando de lo que estoy hablando y mucho menos cuando se está sintiendo lo que yo estoy sintiendo.
Lo irrealizable no solo se ha vuelto posible, se ha vuelto más sencillo, más de lo que yo pudiese haber imaginado, supongo que tenerte es algo así como una realidad perfecta, perfecta como es, o más bien, como somos. Así, siendo exactamente así, me has hecho vivir y revivir los momentos más hermosos que mi memoria puede guardar, y ahora están en mí, así como tú, sin poderse ir nunca y recordándome a cada segundo que tengo todavía muchos “te amo” guardados para darte y muchas ocasiones reservadas para besarte.
Los recientes días, tan esperados como fueron, no me han dejado más que ojos brillantes, la inmensa fortuna de haberte tenido y las gracias que voy a darte... Por darme cosas sencillas que no tengo que entender, cosas que tan solo puedo amar, por todos los momentos sin silencio y por los recuerdos, desde los que más se parecen a mí hasta los que más se parecen a ti, por amarme y demostrarlo, y es que es bonito todos los días saberlo, pero nada es más bonito que recordarlo. Gracias por no salir de mi mente, porque ¿sabes? Ella, sin falta, te escribe todos los días.
No es difícil pensarte y empezar a crear paisajes soleados con mucho viento, o noches oscuras con una luna brillante y muchas estrellas (de esas que son para pasarlas contigo), es tan fácil y tan increíblemente feliz suspirar pensándote y querer estar a tu lado, es esa tal vez la razón más grande por la que podría agradecerte… Y agradecerte y agradecerte y agradecerte. Así debe sentirse terminar un año muy enamorada.

Miradas
Se necesitan a veces miradas, miradas largas que no pidan más que ojos brillantes que se encuentren a sí mismos en el reflejo de otros ojos, de otras almas; que no entiendan de molestias, enojos o aburrimientos; que hablen ¡Que griten en palabras que no existan! Que no sean comprendidas más que por quienes a los que son dirigidas.
De vez en cuando me dan ganas de tener una mirada, una de aquellas, que me lleve al cielo y de vuelta y me quite todas las fuerzas, que sea tan diciente que ni siquiera un montón de letras juntas pudiera hablar la mitad de lo que ella hablara, pudiera amar la mitad de lo que ella amara, pudiera significar la mitad de lo que ella significara; que sea inexplicable y no necesite ruido ni luz.
El instante de mirar es el más maravilloso trance; apacible, indescriptible, casi quimérico, con tímidas lágrimas que no lloran de felicidad sino de alguna cosa sin nombre que es sólo razonable sin palabras, es sólo razonable con miradas.
Miradas que todavía no saben mirar bien y así miran mejor que ninguna, que acercan las caras y que buscan brazos calurosos y sonrisas medio hechas. Miradas que no buscan sólo gustar sino mover todo por dentro y hacer un caos en la mente, sí, un completo desastre, tan desordenado que da risa porque no se entiende ni se quiere entender nada, sólo importa la detención de esas, las miradas.
Quiero una de esas, que lleguen cuando menos se necesitan y cuando más se ansían, que ambienten momentos oscuros, largos muy largos, en los que no hay necesidad de ningún sonido, ningún movimiento, sólo parpadeos que parecen eternidades antes de volver a ver esos ojos, esos que con una simple, profundísima mirada, enamoran.
Por qué no me miras y le quitas a la noche sus horas, minutos y segundos, dame un beso con la mirada y con el silencio, acaríciame los sentimientos, déjame mirar tu mirada. Mira, Mira, Mírame.
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